Una muestra del legado arquitectónico de la Duquesa de Alba

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Resulta imposible calcular el valor del patrimonio de la Duquesa de Alba, ya que además de contar con propiedades inmobiliarias repartidas por todos los rincones de España, posee una de las mejores colecciones privadas de arte de todo el mundo además de un archivo que conserva algunos de los documentos más importantes de la historia del país, acumulados a lo largo de los 542 años de historia de la familia.

¿En cuál de estas joyas arquitectónicas os gustaría vivir?

Para comenzar, hablaremos del inmueble más emblemático de la Casa de Alba de Tormes, el Palacio de las Dueñas, ubicado en Sevilla y construido entre los siglos XV y XVI. Se trata de un conjunto monumental de casi 10.000 m2 que está formado por numerosos patios, edificios, jardines y hasta un claustro. Posee un estilo que va desde el gótico-mudéjar al renacentista, conteniendo muestras y detalles con toques sevillanos en sus ladrillos, tejas, azulejos, encalados y cerámicas. Posee el típico patio andaluz, al igual que la Casa Pilatos, y predominan los grandes espacios, mostrando así lo majestuoso de su conjunto.

Sin duda, otra de las propiedades más importantes del ducado, es el Palacio de Liria, ubicado en pleno corazón de Madrid. Fue construido 1773 por orden del III duque de Berwick y III duque de Liria, Jacobo Fitz-James Stuart y Ventura Colón. Es uno de los palacios madrileños del siglo XVIII más imponentes que ha llegado hasta nuestros días.

El edificio cuenta con 3.500 m2 y en su construcción intervino, entre otros, el arquitecto Ventura Rodríguez. Se trata de un edificio neoclásico de planta rectangular, alargada y compacta en su interior. Una muestra de su importancia arquitectónica y artística es que ha sido denominado ‘el hermano pequeño del Palacio Real’. Actualmente, es la sede de la Fundación Casa de Alba y en él se atesoran obras de arte como Goyas, Grecos, Rubens, Tizianos, Velázquez, Picassos y un largo etcétera.

Otro de los enclaves simbólicos, es el Palacio de Monterrey, el cual se encuentra en la provincia de Salamanca. Fue edificado en 1539 por el III Duque de Monterrey, Alonso de Zúñiga y Acebedo. La propiedad destaca por sus dos torres, los miradores y la balaustrada ornamentada, así como por su decoración más de campo. Con estilo de fortificación, y por no tener un destino religioso es sin duda el principal exponente de arquitectura civil española del Siglo de Oro.

XaviUna muestra del legado arquitectónico de la Duquesa de Alba

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